El ganchillo irlandés o irish crochet es una técnica que se desarrolló en el siglo XIX, intentando imitar en forma artesanal los exquisitos diseños del encaje antiguo, y pronto se transformó en una próspera industria doméstica con la que muchas familias de Irlanda y el norte de Francia -cuyos ingresos se habían visto perjudicados por las guerras y las malas cosechas- encontraron un nuevo medio de sustento.
En principio este tipo de labores fueron adquiridas por personas de clase media, siendo en cambio desdeñadas por los aristócratas, que las consideraban una copia barata de los encajes más caros; pero ello cambió radicalmente bajo el influjo de la Reina Victoria de Inglaterra, que públicamente se aficionó a comprar encajes de ganchillo irlandés realizados artesanalmente (e incluso ella misma aprendió a tejerlos).
Se caracteriza por trabajar con hilos muy finos y generalmente en un solo color, lo cual les otorga un aspecto sumamente delicado. Sus patrones imitan hojas, flores y elementos de la Naturaleza; y con ellos pueden confeccionarse una enorme variedad de prendas y accesorios en diversos estilos, habiendo sido incluso incorporado a las colecciones de prestigiosos diseñadores de alta costura.
En lo personal, me confieso una apasionada total del crochet en general, y de esta clase de trabajos en particular. Lo aprendí desde muy chica, primero viendo a mi madre afanarse durante horas hasta lograr la muestra de algún complicado diseño (ella tejía colchas, pantallas de lámpara, capelinas, bolsos y otras delicias por el estilo), y más tarde, siguiendo gráficos que permiten -combinando dos o tres puntos muy básicos- realizar verdaderas maravillas que enriquecen y distinguen tanto nuestro vestuario como el ajuar del hogar.
Ya en alguna ocasión anterior he publicado labores de este tipo (por ejemplo aquellas puntillas para mis sábanas preferidas), pero hoy quería mostrarles unos trabajos mucho más sencillos y económicos, que se pueden realizar con restos de hilo de algodón y apenas "en una tarde imaginativa", como diría mi amiga Sofie: se trata de accesorios de estilo romántico que he ido tejiendo en ratos perdidos a fin de complementar mis atuendos gypsy-chic para esta primavera/verano.
Los primeros fueron estos guantes fingerless, elegantes y muy frescos al mismo tiempo (habrá quien los considere un capricho excéntrico, y admito que algo de eso hay; pero también debo decir en mi defensa que me parecieron una bonita manera de cubrir las feas cicatrices en las manos que todavía conservo del accidente). El
diseño original era completamente blanco porque estaba pensado para una
novia (pueden encontrarlo, junto con el gráfico explicativo, en esta página); yo le añadí un pasacintas y una cintita color verde pálido que me gustó muchísimo...
Y "ya que estaba en el baile" (como decimos por aquí) me animé a hacer otro modelo completamente diferente, pero igualmente sentador, siguiendo el paso a paso que se enseña en este video (la chica habla en árabe -creo- pero resulta muy fácil seguirla mientras realiza la labor):
Como mi entusiasmo crecía, seguí con una gargantilla de estilo victoriano (a mí me gustó en blanco y con cinta de terciopelo azul, pero si se teje con hilo negro adquiere un aire gótico muy apropiado para tu próximo disfraz de Halloween...). Este diseño es muy parecido al que usé en mi puntilla de sábana; de hecho cualquier gráfico de puntilla decorativa que tengan y les guste puede servir de base para confeccionar esta clase de gargantilla, con sólo agregarle un pasacintas -dos vueltas en medio punto, en la vuelta siguiente secuencias de dos varetas, dos cadenas, hasta terminar, y luego dos vueltas más en medio punto-.
Y ya en el estribo y casi de yapa, unas sandalias descalzas que me encantaron para lucir en la playa, y que tejí en menos de media hora siguiendo este otro video (y luego les agregué unas rositas de color lila que encontré por allí olvidadas... porque si no, no sería yo jejeje)
Ahora, el anuncio: me han resultado tan simples y a la vez tan gratificantes estos trabajitos, que estoy buscando tiempo para hacer otros modelos diferentes -incluso en colores pastel y con distintos decorados- y publicarlos próximamente en mi tienda virtual... ¡ya les estaré avisando!
Pero por ahora me voy muy fresca, bohemia, romántica y primaveral, a visitar a Marcela y encontrarme con el resto de la pandilla frugalera, donde seguro hallaré inspiración de la buena... ¡Las invito a que me acompañen, siempre hay sitio para una amiga más!
[Postdata: Gracias mil a "la otra mitad del equipo" por las hermosas fotos; lo de ser estilista, modelo y fotógrafa al mismo tiempo se me estaba volviendo un tanto complicado...]






