La buhardilla de Kassandra

Un santuario donde atesoro mis proyectos decorativos... y algunas otras pequeñas maravillas que enriquecen el Alma

Mostrando entradas con la etiqueta Findes Frugales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Findes Frugales. Mostrar todas las entradas

diciembre 18, 2014

De vaqueros y astronautas

Fuente del fotomontaje

En realidad, esta entrada debería titularse "El día después..." 

Es que ayer, finalmente, festejamos los cinco años del Principito; festejo que terminó siendo muy íntimo y algo atípico para lo que suelen ser los cumpleaños infantiles: por un lado, como ahora vivimos a cientos de kilómetros de nuestras respectivas familias y amistades, se hace difícil reunirnos con hermanos, tíos y primos -ya sea consanguíneos o "postizos"- tal cual solíamos hacer en otras épocas. Por otra parte, dado que mi compañero y yo optamos por educar a nuestro hijo en la modalidad de homeschooling (lo cual implica no tener un grupo de condiscípulos, que son los habituales asistentes a los cumpleaños), su relacionamiento social se ciñe por ahora a un vecinito con el que juega prácticamente a diario. Si a ello le sumamos algunos contratiempos de salud y logísticos, al final resultó que la fiestita contó únicamente con la presencia de los tres abuelos (que viajaron durante horas para acompañarnos en la celebración), la hija menor del primer matrimonio de mi compañero -que casualmente cumplía años el día anterior-, una pareja de amigos que viven cerca de nuestro ranchito en la costa y, desde luego, el único mejor amigo del Principito, que no podía perderse justo ésta entre tantas aventuras que comparten.

No obstante lo selecto de la concurrencia, el homenajeado había dejado bien claras sus expectativas para la ocasión: quería que el festejo estuviera ambientado con el tema de TOY STORY, su saga de dibujos animados favorita, incluyendo especialmente a los dos protagonistas -el sheriff Woody y el guardián espacial Buzz Lightyear- que son, además, sus juguetes predilectos en la realidad (que levanten la mano las que hayan tenido alguna vez que bañar a Buzz o darle de comer a Woody junto con el peque jajaja) Pero más allá de las ilusiones del cumpleañero, su mamá tenía que ajustarse a un presupuesto bastante estrecho -como el resto del año, bah- así que había que aguzar el ingenio y poner la creatividad (o en su defecto, la Internet) a trabajar...


Comenzamos por las invitaciones, que ya les mostré al final del post pasado. El modelo lo encontré en esta página (donde además te permiten personalizar el texto, transformarla en una tarjeta animada y enviarla por e-mail a la lista de contactos que tú misma proporciones) pero como en mi caso la mayoría de los invitados no tenían correo electrónico, descargué el diseño y lo imprimí en papel fotográfico, añadiéndoles un sobre común confeccionado en cartulina violeta para entregarlas en mano a la manera tradicional.


Pasamos luego a la ambientación: para la pared de fondo, un sencillo panel de TNT -llamado también papel de arroz o tela papel, según el país- en color celeste, que coloqué doble para darle mayor cuerpo y estampé con un esténcil casero de nubes (molde bajado de acá) para simular el empapelado del "cuarto de Andy".


El cartel de "Feliz Cumple 5" lo diseñé con Photoshop, utilizando como base el fondo del logo de la película y fuentes de tipo SF Slapstick Comic y Gill Sans Extra Bold, y luego lo imprimí en modalidad de poster (en cuatro folios tamaño A4 que uní por detrás con cinta adhesiva). La guirnalda con el nombre la armé con un diseño de bandana que encontré aquí, y el alfabeto con el logo de Toy Story que descargué de aquí, todo ello impreso sobre papel de 180 gr. y plastificado con contact transparente. Unos globos blancos emulando nuevamente a las nubes completaron el sencillo decorado (desde ya pido disculpas por la mala calidad de las fotos, la luz no ayudaba para nada y el bullicio alrededor tampoco...)

 

Para la mesa del buffet, descargué de la web imágenes de los personajes de la película, los imprimí -tratando de respetar las proporciones originales- en hojas A4 autoadhesivas que luego pegué sobre cartón resistente, plastifiqué de la forma antes descripta y recorté cuidadosamente. Para mantenerlos parados, los adherí con un punto de silicona caliente a vasitos descartables invertidos.


Los cartelitos que acompañaban la comida fueron hechos con una imagen png del personaje "Pantalla", sobre la que escribí las diferentes leyendas utilizando la fuente Data Seventy (todas las fuentes que menciono pueden descargarse e instalarse gratuitamente). El menú elegido era muy simple y -en su mayor parte- hecho en casa, aunque para la presentación buscamos darle a cada plato nombres relacionados con la peli: teníamos salchichitas de Viena...


...empanaditas de pollo a la crema de ciboulette (especialidad gourmet de una servidora), armadas en forma de bolsas de dinero...


...galletitas de masa frola salada y queso, cortadas en forma de estrella y rellenas con mayonesa...


...mini pizzas con muzzarella...


...papas noisette (o como diría el Principito, que las pidió expresamente: papitas cassette)...


...las clásicas monedas de chocolate...


...y alfajorcitos de maicena teñidos de verde...


...todo ello acompañado por jugo de frutas natural.


La torta de cumpleaños fue mi modesta versión de la cama de Andy, mucho menos glamorosa que otras que vi navegando por ahí pero más acorde al gusto de mi familia, que detesta el fondant -cobertura clásica que se usa en repostería para lograr una terminación más tersa y prolija- y en cambio muere por la crema chantilly, mucho más "imperfecta" y difícil de alisar. Para el respaldo utilicé espuma plast (telgopor, porexpan) moldeado con cuchillo caliente y teñido con témpera marrón; y encima coloqué los verdaderos juguetes de mi hijo, cuyo uso frecuente salta a la vista pero que representaron para él una auténtica sorpresa...

 

Llegado el turno de jugar, cada niño recibió un equipo completo de cowboy:


Los pañuelos son mitades de una bandana clásica roja que tenía guardada por ahí. Confeccioné el chaleco siguiendo un molde que bajé de esta página y luego adapté a las medidas de mis pequeños vaqueritos (en mi opinión el original sería para niños de 7-8 años).


Como pueden apreciar en la foto, lo que hice fue unir las partes delantera y trasera del molde y cortar por tanto una sola pieza sobre TNT blanco doble, a fin de que únicamente hubiera que coser en los hombros. Después apliqué un cordón de zig zag a máquina por todos los bordes, y pinté las "manchas de vaca" con marcador indeleble (lo cual se dice mucho más rápido de lo que se hace!).

En cuanto al sombrero, es el único elemento de todo este asunto cuyo diseño me pertenece originalmente, ya que vi unos cuantos modelos en Internet pero ninguno llegó a convencerme del todo (en caso de alguien necesitara los moldes, con gusto puedo escaneárselos y enviarlos por e-mail). Está realizado en goma eva -foamy- marrón claro, las diversas piezas fueron pegadas entre sí con pistola de silicona y la terminación formada por pespuntes de lana al tono, que disimulan las imperfecciones de uniones y bordes.

EDITADO: Acabo de escanear los moldes del sombrero y subirlos a la red, quienes los necesiten pueden descargarlos de aquí:

https://es.scribd.com/doc/254190969/Moldes-Sombrero-Vaquero-para-disfraz-o-fiesta-infantil


Cada vaquero recibió además un caballo, que confeccioné siguiendo (más o menos) las instrucciones encontradas en esta página, de donde también se pueden descargar los moldes. Para ello reciclé dos viejos pantalones de tela polar del propio homenajeado, que ya le quedaban pequeños -además de estar manchados y/o agujereados en las rodillas- y un par de palos de escoba rescatados de la volqueta; unas perlas de bijouterie a modo de ojos y restos de lana para las crines completaron un resultado bastante creíble...


El costo en dinero de todo este despliegue de vestuario fue prácticamente cero; aunque si hablamos de tiempo, insumió bastante más... pero como dice esa conocida publicidad, la satisfacción de ver a estos dos compañeros divirtiéndose con sus carreras y enlazadas "no tiene precio"!

 

Como "premio" a sus destrezas campestres, los mini cowboys recibieron además sendas bolsas de papel -también recicladas- conteniendo obsequios: algunas golosinas, un librito de actividades (que armé tomando elementos de varios lugares; a quien le interese puede descargarlo desde aquí), impreso y plastificado en la forma descripta más arriba...


...un yo-yo (comprado en el Asian Shop y personalizado con pequeñas imágenes de Woody y Buzz Lightyear), cuya práctica los mantuvo entretenidos durante un buen rato -con alguna ayudita de los mayores-...


...y una versión casera del señor Cara de Papa, hecha en papel y cartón plastificado, que también hizo las delicias de los peques por horas.

 

La frutilla de la torta estuvo constituida por otro pedido específico del Principito: un cambio de vestuario a mitad del cumple para pasar a encarnar a Buzz Lightyear, el heroico guardián espacial. Confieso que este fue mi mayor talón de Aquiles: la primera opción -dado que estamos en época de mucho calor- era una versión bien simple y fresca del disfraz, consistente en una remera blanca común con las insignias del personaje estampadas con iron-on transfer, es decir, más o menos así:

Fuente

Sin embargo, la carita de disconformidad del cumpleañero cuando se lo planteé me llevó a buscar algo un poco más convincente; y terminé encontrando en este sitio un tutorial muy detallado para construir el traje espacial a partir de elementos sumamente económicos, como cartón corrugado (en la ciudad donde vivo los comerciantes tiran a la calle toneladas de cajas por día, por lo que es un material totalmente a mi alcance), telgopor, cinta de pintor y cinta "pato". La persona que lo publica afirma haber elaborado el traje entero -incluyendo las piezas de cabeza, brazos y piernas- en unas cuatro o cinco horas; pero para mi gusto algo de superhéroe debe tener también este hombre, ¡porque a mí me llevo seis DÍAS y apenas pude armar la estructura básica! (el clima lluvioso no ayudó demasiado, las pinturas tardaban horrores en secar...) Como sea, y a cuenta de un posterior perfeccionamiento -el pequeño tirano me hizo jurar que se lo completaré para Carnaval-, esto es lo que resultó:

 

[NOTA AL MARGEN: al parecer nuestro Guardián Espacial no se hallaba todavía muy bien entrenado para el vuelo, por lo cual después de un par de choques no tan menores contra paredes, muebles y demás, decidimos desmontar la parte de las alas y dejarle sólo la "armadura" por el resto de la tarde, como puede verse en las fotos anteriores].

Para culminar, obsequiamos a los adultos presentes con un modesto souvenir consistente en un calendario 2015 temático y personalizado (elaborado con Photoshop a partir de herramientas descargadas gratuitamente de aquí)...


Y así termina -exitosamente, creo yo- la odisea de la madre estresada que soñaba con juguetes vivientes y se despertaba al grito de "¡Hay una serpiente en mi bota!" (al menos hasta dentro de un año, cuando vaya a saber cuál sea el desafío que me planteará el benjamín...)

En cualquier caso, como este post está compuesto casi exclusivamente por ideas muy frugales, que tal vez puedan inspirar a otras mamás en similares circunstancias, me tomaré el atrevimiento de enlazarlo a la fiesta de Marcela, aunque no se trate de una única labor y me haya insumido algo más de un "ratito" creativo :D Espero sepan disculpar lo extenso de la entrada: necesitaba contarles todo de una sola vez, así después puedo desconectarme por completo de todo cuanto tenga relación con vaqueros y astronautas, y cambiar el disco duro al "modo Navidad"...

¡Besos para todas, que tengan un estupendo finde!
Continuar leyendo...

diciembre 12, 2014

Algo hay que comer...


¡Hola, amigas blogueras! Seguramente algunas de ustedes han notado que mis visitas y comentarios a vuestras páginas se han espaciado un tanto durante las últimas semanas. Les doy mi palabra de que -a pesar de enfrentar un período inusualmente complicado en materia laboral- he intentado no perderme del todo; de hecho, he robado tantos minutos como me ha sido posible al tedioso pero necesario trabajo formal, para darme alguna vueltita rápida por Bloglandia y así no quedar completamente desactualizada de lo que se cocina en este universo virtual.

Por cierto, quizá sea buen momento para confesar mi no-tan-sana envidia ante el maravilloso despliegue de proyectos decorativos navideños que desbordan la web por estas fechas. Es que, aún amando profundamente todos los pequeños rituales que presagian la llegada de las tradicionales fiestas decembrinas, desde hace unos años se ha dado una circunstancia muy peculiar que retarda invariablemente mi entrada en "clima navideño": el Principito cumple años el 17 de diciembre, con lo que las primeras semanas del mes (que otrora dedicaba a los prolegómenos de la Navidad) ahora transcurren normalmente en medio de intensos -y a menudo caóticos- preparativos para dicho festejo; y recién después de superado ese trance, puedo permitirme el lujo de cambiar el chip y arrancar con el arbolito, las decoraciones y demás, ¡cuando ya todo el mundo tiene los suyos listos hace rato!

He ahí pues, la razón por la cual no se me ha visto con tanta frecuencia por aquí: este año la cosa va de TOY STORY, por lo cual el noventa y nueve por ciento de mis energías creativas (y de mis ratos libres) se abocan actualmente a traducir el espíritu de las películas favoritas del peque en un cumpleaños temático original, divertido y al mismo tiempo frugal, acorde a las exigencias de nuestro presupuesto familiar. Y a falta de manos solidarias que puedan auxiliar con la ambientación, los juegos y/o la comida (acá el ataque de no-tan-sana envidia va dirigido directamente a Juli "Mamy a la obra" y su bien dispuesta tribu de ayudantes en similares circunstancias), una servidora ha tenido que extremar el ingenio, las escasas dotes organizativas y el aprovechamiento del tiempo para hacer todo sola y procurar que el asunto llegue a una feliz culminación...

Pero de eso les contaré en detalle la semana que viene (obviamente no puedo estropear la sorpresa!). La historia venía al caso simplemente para explicar por qué, en un principio, pensé no intervenir en el Finde Frugal de esta semana; y es que, ¿de dónde sacar "un tiempito para crear algo lindo", cuando me acuesto y me levanto con la cabeza atiborrada de juguetes parlantes y sus insólitas aventuras? Pero horas más tarde, mientras interrumpía la sesión de cotillón casero para entrar a la cocina a preparar el almuerzo, tuve una revelación: por más ocupados que estemos, al fin y al cabo algo hay que comer... así que, ¿por qué no compartir la tradicional receta que voy a preparar, la cual además de simple resulta frugalísima porque los ingredientes principales provienen directamente de la huerta familiar? De modo que aquí parte directo a la fiesta de Marce la clásica tarta pascualina, tal como la preparamos por estos lares.

Primer paso: Cosechar las acelgas, que están en su momento de mayor esplendor...


Segundo paso: armar la masa de hojaldre, con la receta fácil y económica de mamá...

Ingredientes
2 tazas harina
2 cdas. polvo de hornear
1/2 taza aceite
1/2 taza agua tibia
pizca de sal

Colocar en un bol la harina tamizada con el polvo de hornear y la sal, hacer un hueco en el centro y añadir el aceite y el agua. Unir todos los ingredientes y amasar hasta obtener un bollo parejo y elástico. Dejar descansar 15 minutos, repartir en dos y estirar bien finita. Rociar con fécula de maíz, doblar en dos, volver a espolvorear y doblar de nuevo, y así sucesivamente hasta que nos quede un cuadradito pequeño (más o menos ocho dobleces). Estirar dándole la forma de la tartera. Repetir con la otra mitad.

Tercer paso: preparar el relleno...

Ingredientes
2 atados acelga
3 dientes de ajo
1 cebolla
1/2 morrón (pimiento) rojo
2 cdas. queso rallado
7 huevos (también orgánicos y caseritos, que nuestras gallinas son muy cumplidoras!)
sal, pimienta y orégano a gusto

Hervir ligeramente las acelgas en una olla grande con apenas suficiente agua para cubrirla. Mientras tanto, picar finamente la cebolla, el ajo y el morrón y rehogar en una sartén grande. Una vez que la acelga esté tierna, picar e incorporar al sofrito. Retirar del fuego y agregar el queso rallado, sal, pimienta y orégano, y 2 huevos para ligar. Mezclar muy bien todos los ingredientes.

Cuarto paso: armar la pascualina...

Forrar una tortera con la mitad de la masa de hojaldre, cuidando de que llegue hasta el borde del recipiente. Colocar el relleno, hacer pequeños huecos y disponer los restantes huevos crudos formando un círculo.


Pincelar la masa por los bordes interiores con huevo batido y colocar la tapa de masa hojaldrada. Unir bien ambas masas para que el relleno no escape, cortar el sobrante y realizar un repulgo. Pincelar con huevo batido y llevar a horno moderado hasta que esté bien dorada.


Último paso: despejar la mesa del comedor de todos los papeles, tijeras, pegamento y recortes de goma eva, que ya llega la pascualina calentita! (en realidad lo ideal sería dejarla enfriar antes de cortar, pero en casa este paso siempre lo salteamos porque la cocinera/artesana/party-planner nunca la prepara con suficiente anticipación para que los estómagos resistan la espera jajaja)


Y con esto me despido hasta la semana que viene, cuando -ya más aliviada del estrés- les muestre los pequeños detalles DIY del famoso cumpleaños... ahora trago el último bocado de pascualina y me embarco de regreso "al infinito y más allá"!

Continuar leyendo...

diciembre 05, 2014

Ventana a la inspiración


Uno de los primeros posts que escribí, hace ya más de dos años, tenía que ver con el llamado "mapa de los sueños" (también conocido como tablero de visión), esa técnica que muchos seguidores de la película El Secreto adoptamos con entusiasmo a fin de intentar llevar al plano material nuestros anhelos más profundos.

Debo admitir que, si bien mi parte "bruja" suele alucinar con estas cuestiones esotéricas, mi parte "racional" en general las contempla con una sonrisita de escepticismo. No obstante, la eficacia de este tipo de herramienta empezó a manifestarse apenas a las pocas semanas, de una manera tan contundente y específica que dio por tierra con cualquier atisbo de incredulidad...

Sin embargo, a pesar de los rápidos y sorprendentes resultados obtenidos en el pasado, cuando llegué a esta casa no continué con el hábito; de hecho, aunque algunos de los elementos incluidos originalmente en mi tablero me acompañaron en la mudanza, permanecieron guardados en una caja durante meses sin que jamás me sintiera motivada para desempolvarlos.

Al mismo tiempo, gracias a mis habituales recorridas por el universo ensoñador de Pinterest, descubrí la existencia de otro tipo de tableros: aquellos donde muchas mujeres -entre ellas las diseñadoras y estilistas que tanto admiro- visualizan todo aquello que las inspira para dar forma a sus proyectos creativos. Y de pronto empecé a sentir que, si pretendía seguir por esa senda y dar rienda suelta a la artista que vive dentro de mí (a la que tan poco y mal conozco, por cierto), necesitaría algo así para empezar a reunir y organizar mis propias fuentes de inspiración.

Pero recién supe que había llegado el momento adecuado hace un par de semanas, cuando en el contenedor de la otra cuadra me encontré a esta viejita...


Como pueden ver estaba bastante maltrecha, con una de las esquinas rota y desencolada; pero bastaron unos cuantos mimos, un buen pegamento y algunas manos de pintura (incluyendo un sencillo craquelado a base de cola vinílica) para mejorar notoriamente su aspecto y darle un aire mucho más sentador.



Para adornarla, sólo cosas que tenía en casa: un perchero de bronce con forma de rosa que había estado guardado por más de veinte años (y cuya existencia sólo recordé el otro día, al ver uno idéntico mientras recorría entradas antiguas en el blog de mis queridas y talentosas amigas de Decosur)...


...dos hermosas piezas, también de bronce, que en su vida anterior fueron los brazos de un trofeo deportivo obtenido por alguien de la familia...


...una delicada porcelana ilustrada con una escena romántica, que a pesar de algunas cascaduras poco visibles, luce estupendamente sobre un antiguo arete de filigrana...


...y una plancha de telgopor cubierta con una bonita tela de mi color favorito, para completar el cuadro (hubiera sido preferible una de corcho, pero el presupuesto no me lo permitía así que "provisoriamente" va a quedar así).


Luego, dejar salir a mi soñadora niña interior, y jugar un poco con objetos e imágenes que hasta ahora permanecían celosamente guardados, hasta lograr un conjunto que reúne algo de mapa de los sueños, algo de tablero de inspiración creativa y mucho de eso que hace cantar a mi corazón y me guía en mi camino diario de meditación y autodescubrimiento...

 
 
 
 

Después de todo, ¿existe algo más motivador para comenzar cada jornada que dedicarle unas palabras de amor y aceptación a mi Ser Esencial, esa "otra que vive en mí" y que a menudo tengo tan abandonada?


Y ahora, me voy a asomar a otra ventana que siempre me ofrece un paisaje ameno y enriquecedor: la del Finde Frugal de Marcela, donde mis amigas blogueras se reúnen cada viernes a derrochar creatividad...


Que tengan un estupendo fin de semana, nos reencontramos en unos días.
Continuar leyendo...

Regresa pronto!!!

Regresa pronto!!!
Elegant Rose - Working In Background Elegant Rose - Working In Background Elegant Rose - Working In Background Elegant Rose - Working In Background Elegant Rose - Working In Background Elegant Rose - Working In Background Elegant Rose - Working In Background Elegant Rose - Working In Background Elegant Rose - Working In Background Elegant Rose - Working In Background