Lo admito, es un vicio más fuerte que mi voluntad; no importa el lugar ni las circunstancias, cualquier objeto en desuso, trozo de madera, recipiente de vidrio, lata, papel o cartón que encuentre por ahí va a parar indefectiblemente a un rincón del garage, de donde seguramente saldrá tarde o temprano transformado en algo útil y bonito para decorar mi casa. Incluso cuando ando de vacaciones, la tentación por echar una mirada en los contenedores de los vecinos me resulta imposible de resistir...
Así fue precisamente como este viejo barrote torneado vino a dar a mis manos: una tarde de llovizna, volviendo de la playa, lo divisé cerca de la esquina, medio enterrado entre una pila de escombros... y antes de poder razonar, ya me había apoderado del "diamante en bruto", sin preguntar su procedencia ni tener mucha idea de en qué lo usaría, totalmente dominada por mi fatal adicción.
Una vez en casa, descubrí que en realidad eran dos piezas ensambladas en su parte central; y así las guardé en un cajón, segura de que más pronto que tarde les llegaría su momento de transformación.
Semanas después -cuando ya casi me había olvidado por completo del hallazgo- un día me encontré en Internet con esta imagen:
Entonces recordé aquel barrote maltrecho, y me pregunté ¿por qué no? Tal vez -forzando bastante la imaginación- podría hacerlo renacer convertido en un par de lindos candelabros rústicos...
Casi enseguida me puse en acción: recortes de madera sobrantes, medidos y cortados con mi ya incondicional amiga, la sierra caladora...
... unos moldecitos para tarteletas en bastante mal estado, que pintaría con spray blanco...
...cola vinílica y unos tornillos para asegurar las piezas en su sitio...
... una receta de Chalk Paint casera que encontré navegando por la red, y que hasta ahora sólo me animé a probar -con resultados muy satisfactorios- en piezas pequeñas (para los muebles de mayor tamaño todavía prefiero el esmalte sintético, porque me parece más fácil de limpiar... detalle no menor cuando se tiene un pequeño huracán de cuatro años llenando la casa íntegra de garabatos a lápiz y deditos de chocolate!)

...una lija suave en las aristas, cera incolora para proteger y dar brillo... y directo a engalanar la repisa de la estufa!
¿Verdad que se ven elegantes acompañando al reloj hecho con tubos de papel higiénico? -otro de mis orgullos en materia de "recicladicción"... si les interesa pueden ver el tutorial aquí-.
Y por fáciles y frugales, decidí llevar mis nuevos candelabros a casa de Marcela; seguro que allí se encontrarán con un montón de proyectos lindos y económicos como ellos mismos! (gracias al feriado, esta vez llegaremos a tiempo jajajaja)


