La buhardilla de Kassandra

Un santuario donde atesoro mis proyectos decorativos... y algunas otras pequeñas maravillas que enriquecen el Alma

enero 01, 2012

Meditación de Año Nuevo


Ha comenzado un nuevo año. Un año especial (aunque todos lo son a su manera), con una gran carga mística por ser bisiesto y por todo lo que se ha hablado sobre él ―lamentablemente, en su mayoría inventos destinados a VENDER―; pero también, como cualquiera de los años que hemos vivido y los que nos quedan por vivir, un enorme libro con 365 hermosas páginas en blanco, que se nos obsequia para que las llenemos con aquello que libremente y a conciencia elijamos escribir. Y así como la Nochevieja es el momento indicado para cerrar el balance anual de nuestras vivencias, para perdonar y perdonarnos, para sanar heridas del pasado y aligerar la mochila de todos los viejos lastres, el día de Año Nuevo es propicio para sintonizarnos con la Luz que habita en nuestro interior y meditar sobre ese maravilloso regalo que tenemos por delante.

Mucha gente, en esta fecha, se dedica a hacer “listas de buenos propósitos”, donde consignan todas aquellas metas que pretenden alcanzar a lo largo del año; pero sé por experiencia propia (y según Sarah Ban Breathnach, estoy lejos de ser la única) que en general solemos ser tan autoexigentes y tener expectativas tan desmedidas en nuestras enumeraciones, que apenas semanas después ya nos sentimos cansadas, frustradas y agobiadas al comprender que es imposible –además de inútil– materializar tales estándares de perfección. Por eso este año decidí cambiar la estrategia, e inspirada por un sencillo ritual que la propia Sarah explica en “El encanto cotidiano”, me propuse crear mi propia meditación de Año Nuevo:

Para adornar la mesa de Fin de Año, coloqué en un cuenco de vidrio un arreglo tradicional (flores, piñas, ramas de pino) con una gran vela blanca en el centro; a su vez ubiqué el cuenco sobre una bandeja redonda, y por delante de él dispuse doce velas votivas blancas en forma de semicírculo. Al anochecer me vestí completamente de blanco, encendí la vela grande y rodeé la bandeja con todas las exquisiteces preparadas para la ocasión, como forma de simbolizar la abundancia de alimento (físico y espiritual) que espero recibir del nuevo año. Al dar las doce, encendí una a una las velas votivas en la llama de la vela mayor, mientras pedía en silencio a cada uno de los meses por venir un don especial, una cualidad o habilidad que contribuya a sustentarme en mi peregrinaje a lo largo de este año.
  • a Enero le pedí GRATITUD, para valorar la dimensión de las bendiciones que la Vida me brinda día a día;
  • a Febrero le pedí TEMPLANZA, para afrontar esas tareas –grandes o pequeñas– que no me son especialmente placenteras pero que necesito realizar de todos modos;
  • a Marzo le pedí DISCIPLINA, para organizar mi entorno y mi mente en procura de concretar proyectos largamente postergados;
  • a Abril le pedí PACIENCIA, para aceptar que los tiempos del Universo no necesariamente coinciden con los de mi agenda;  
  • a Mayo le pedí CREATIVIDAD para encontrar soluciones originales y positivas a los inevitables conflictos cotidianos;
  • a Junio le pedí TOLERANCIA para convivir amorosamente con el prójimo sin importar cuál sea su postura frente a la Vida, porque “cada uno hace lo mejor que puede y sabe con las herramientas que le han sido dadas”;
  • a Julio le pedí DISCERNIMIENTO, para comprender cuáles de las múltiples opciones que se nos ofrecen a diario son realmente trascendentes, y cuáles mera escenografía;
  • a Agosto le pedí HUMILDAD, para reconocer las ocasiones en que somos simples instrumentos de la Divinidad, y no permitir que el Ego se envanezca de ellas;
  • a Septiembre le pedí SOLIDARIDAD para experimentar el gozo de dar, de tender la mano abierta a todo aquel que la necesite;
  • a Octubre le pedí VALOR para transitar los tramos más oscuros y tenebrosos del sendero sin acobardarme ni traicionar mi esencia;
  • a Noviembre le pedí SABIDURÍA para aceptar los ciclos de la existencia y la forma como cada año vivido nos enriquece espiritualmente;
  • y a Diciembre le pedí FE para continuar caminando, sin mapa y sin brújula, guiada solamente por la luz de mi Estrella…
¿Qué dones escogerías tú como equipaje al comenzar a transitar este tramo del Camino? Escucha la voz de tu Ángel Compañero que te susurra directo al corazón, y seguro elegirás acertadamente; y sobre todo, nunca olvides que la Divinidad nos otorga todo cuanto necesitamos “en el momento justo y de la manera perfecta”…

¡¡¡MUY FELIZ AÑO NUEVO PARA TOD@S!!!

2 comentarios:

lvroftiques dijo...

Kassandra those are all such wonderful things to ask for and aspire to.
I'm hoping for some discipline for this new year. The discipline to get off my butt and exercise because my health truly depends on it. The discipline to organize my life so as to avoid unnecessary stress. And as always I pray for continued health because without it nothing else is really possible. I hope you have an amazing 2012! Vanna

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Kassandra dijo...

Hi Vanna! You´re completely right: health is the greatest gift, although sometimes we take it for granted. Talking about exercise, I know I should return to my yoga routine (I gave it up two years ago, when my baby was born!!!) but still don´t have the discipline either...
A wonderful year and plenty of blessings for you too.
Kassandra

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Regresa pronto!!!

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