La buhardilla de Kassandra

Un santuario donde atesoro mis proyectos decorativos... y algunas otras pequeñas maravillas que enriquecen el Alma

junio 27, 2014

¡Hoy comemos brócoli!


Imaginen la escena: el día entero dando vueltas por el taller, revisando media docena de trabajos inconclusos a ver qué podría servir para compartir en el Finde Frugal; pero a todos les faltaba una dosis más o menos importante de trabajo, y la verdad es que hoy no estaba especialmente inspirada para terminar ninguno (no sé si a ustedes les pasa, pero cuando me pongo a trabajar sin ganas, a menudo acabo estropeando el proyecto... así que, a fuerza de lijar y repintar tropecientas veces los fallidos intentos de mis días "desganados", he aprendido que cuando las musas se toman libre, lo mejor que puedo hacer es imitarlas y dejar la labor para otro momento!)

"Y bueno, será la próxima semana", pensé con resignación, aunque todavía reticente a darme por vencida. En eso asoma la cabeza el Principito y pregunta, como todos los días:

- Mamá, ¿qué comemos hoy?
- Brócoli.- contesté sin pensarlo mucho.
- Pero mamá, a mí no me gusta el brócoli (levante la mano la que ya haya visto esta película!)
- Vas a ver cómo hoy sí te va a gustar...

Y entonces, de repente, me di cuenta que tal vez había buscado la inspiración en el lugar equivocado. ¿Por qué no salirme esta vez de la rutina de costuras y pinceles, y compartir en cambio esta tarta que preparé para el almuerzo, la única receta con brócoli que conozco a prueba de melindrosos paladares infantiles? 

Así que acompáñenme a la cocina, y les cuento el proceso de elaboración...

MASA
1 y 1/2 tazas de harina
1 cda. polvo de hornear
1 cdta. sal
1/4 taza de aceite 
1/2 taza de agua tibia

Mezclamos bien los ingredientes secos y hacemos un hueco en el centro donde añadimos el aceite y el agua, integrando lentamente hasta obtener una masa suave. Dejamos descansar 15 minutos y luego estiramos. OPCIONAL: se puede hojaldrar de la forma tradicional, espolvoreando con maicena y doblando varias veces; en lo personal la uso sin hojaldrar porque me gusta que forme una base compacta y crocante.

RELLENO
1 brócoli grande o 2 pequeños
450 g de ricotta
2 huevos
un trozo de panceta (opcional)
una cebolla
medio morrón rojo

Separamos las ramitas del brócoli y cocinamos al vapor o con poca agua por unos 10 minutos (hasta que esté tierno). Aparte desmenuzamos la ricotta en un tazón usando un tenedor, agregamos los huevos y mezclamos bien. Por otro lado picamos la cebolla y el morrón bien chiquitos y los sofreímos ligeramente junto con la panceta cortada en cubitos. Integramos la ricotta con el brócoli y el sofrito, y condimentamos con sal, pimienta y nuez moscada a gusto.

Forramos el fondo y los laterales de una tartera con la masa, rellenamos, espolvoreamos con queso parmesano rallado y llevamos a horno medio por unos 35-40 minutos, o hasta que observemos que los bordes de la masa y el queso rallado están doraditos... ¡y lista para ir a la mesa!


Como ven es un plato económico, fácil de preparar, muy nutritivo y especialmente sabroso, incluso para los más pequeños; por eso a ésta me la llevo a casa de Marce para compartirla con mis amigas blogueras... ¡Nos leemos por allá!

http://colorincoloradoblog.blogspot.com/

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junio 24, 2014

Cambia, todo cambia...

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"Cambia lo superficial,
cambia también lo profundo;
cambia el modo de pensar,
cambia todo en este mundo.
Cambia el clima con los años,
cambia el pastor su rebaño,
y así como todo cambia
que yo cambie no es extraño..."
MERCEDES SOSA

Cuando era niña, siempre gusté de tener una "mejor amiga", esa compañera inseparable con la que compartía juegos y travesuras, risas y llantos, mientras enfrentábamos juntas el difícil proceso de crecer. Como la personita solitaria que era, solía ser muy celosa y posesiva con mi "mejor amiga" de turno, a la que daba y exigía una dedicación y una fidelidad casi exclusivas; si mi amiga en algún momento mostraba alguna predilección por otra niña -o peor aún, le contaba a esa tercera en discordia alguno de "nuestros" secretos- yo podía llegar a interpretarlo como una traición imperdonable!  Y sin embargo sucedía a menudo que, al pasar de grado, mi "mejor amiga" del año anterior estaba en un grupo diferente y no podíamos pasar todo el tiempo juntas como antes; entonces, ni lerda ni perezosa -y con un sentido práctico que hoy me ruboriza-, simplemente la dejaba atrás y me abocaba desesperadamente a la búsqueda de otra "mejor amiga" que estuviera a la altura de mis expectativas...
Más tarde, ya en la adolescencia, descubrí que no era necesario "reemplazar" una amiga por otra cuando simplemente no era posible continuar compartiendo todo el tiempo y las actividades, y que la llegada circunstancial de una nueva amiga no implicaba necesariamente que las anteriores dejaran de serlo. En ese sentido recuerdo con afectuosa nostalgia a cada una de las amigas que fueron mis confidentes, consejeras y paños de lágrimas en las sucesivas etapas de la secundaria, compañeras de tardes de estudio y depositarias de mis primeras ilusiones amorosas... Aprendí asimismo que ser amigas no necesariamente implica ser "iguales en todo"; que hay amigas con las que se comparten algunas actividades en común, sin que la conexión vaya mucho más allá, y hay otras con las que llegamos a compenetrarnos a un nivel tan profundo que no necesitamos ni siquiera de palabras, basta una mirada o un gesto para que la otra sepa exactamente qué sientes o en qué estás pensando... y supe que el vínculo con estas últimas probablemente perduraría toda la vida, más allá de que las circunstancias puntuales nos llevaran por diferentes caminos.

Después, en la facultad, hice amistades muy diversas: con algunas nos unía simplemente la solidaridad ante los desafíos académicos, con otras la afinidad surgía de rutinas comunes o pasiones compartidas. Así, poco a poco, fui comprendiendo que cada persona que se cruza en nuestro camino y a quien le otorgamos -aunque sea momentáneamente- el calificativo de "amiga", es una pieza única e irrepetible en el rompecabezas de nuestro corazón, alguien que pinta con su color personal una parte de nuestra historia y sin cuyo aporte nuestro caleidoscopio afectivo nunca llegaría a lucir tan rico y diverso... 

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Durante mucho tiempo me jacté de ser una persona con pocas pero buenas amigas; de hecho, mis "hermanas de la Vida" -como me gusta llamarlas- son un puñado de mujeres del más variopinto origen, edad, aspecto, personalidad y gustos, que difícilmente coincidirían voluntariamente en el mismo espacio físico (excepto, claro, en mis fiestas de cumpleaños!). No obstante, cada una de ellas conecta con un aspecto particular de mi compleja personalidad, de tal manera que todas son, de alguna manera, esa "mejor amiga" que me complementa a la perfección en un momento o situación determinada. Por eso las quiero exactamente como son, con lo mucho o poco que puedan ofrecer y/o demandar; y compruebo día a día que más allá de las distancias físicas y de las agendas complicadas, el cariño que me une a ellas pervive siempre intacto...

Pero cuando creía que ya tenía todo sabido acerca de la amistad, un nuevo cambio en mi entorno cotidiano me llevó a hacer un descubrimiento sorprendente: la especialísima conexión afectiva que llamamos "amistad" no necesariamente debe quedar constreñida al conocimiento personal y directo del otro. De hecho, gracias a la tecnología que es impronta fundamental en el mundo actual, comprobé con asombro que existen espíritus totalmente afines al mío, seres capaces de comprender mis sentimientos más profundos e íntimos, de regocijarse con mis alegrías y acongojarse con mis sinsabores... ¡aunque vivan al otro lado del mundo y no nos hayamos visto jamás en persona! (no voy a nombrar a nadie en particular, pero ellas saben bien a quiénes me refiero... :D )

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En fin, mi concepto de la amistad puede haber cambiado, como yo misma he ido cambiando a lo largo de los años; pero hay algo que no cambiará jamás: la certeza de que cada una de mis amigas es una joya original y preciosa, y que entre todas conforman el tesoro más valioso que he acumulado a lo largo de la vida. Dice Paulo Coelho en Brida: "En ciertas reencarnaciones, nos dividimos. Así como los cristales y las estrellas, así como las células y las plantas, también nuestras almas se dividen. Nuestra alma se transforma en dos, estas nuevas almas se transforman en otras dos, y así en algunas generaciones, estamos esparcidos por buena parte de la Tierra. Hacemos parte de lo que los alquimistas llaman el Anima Mundi, el Alma del Mundo". Haciendo una interpretación libre del mensaje del autor, me gusta pensar que cada vez que experimento esa emotiva e inexplicable conexión con otra persona, tal vez muy diferente a mí en su aspecto o en su forma de ser, pero a la que siento suficientemente cercana para llamarla "amiga", es porque de algún modo reconozco en ella -más allá de tiempos o distancias- un fragmento perdido de mi propia Alma...


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Y con estas reflexiones -que escribo sentada junto al fuego de la estufa, con una taza de chocolate caliente por compañía-, además de homenajear a todas mis amigas (las de antes, las nuevas, las de siempre), pretendo cumplir particularmente con dos personas muy especiales: Cristina de "Entre anhelos y caprichos", y Lídia de "Cafés en solitario", que han tenido la gentileza de nominarme para el Premio al mejor blog amigo... Gracias de corazón a ambas por tenerme en cuenta para semejante distinción, que tanto me honra y emociona!

http://mimami-chic.blogspot.com.es/2014/02/premio-al-mejor-blog-amigo.html

Las normas del premio consisten básicamente en contestar a una única pregunta: ¿qué es para ti la amistad?, así como enlazar la imagen al post original (http://mimami-chic.blogspot.com.es/2014/02/premio-al-mejor-blog-amigo.html) y nombrar a diez blogs que merezcan este premio. Como ya expliqué en una entrada anterior, no tengo costumbre de seguir ningún tipo de "cadena", aún tratándose de algo tan positivo y motivador como un premio; y además sería injusta si nombrara sólo a diez de mis amigas blogueras, cuando son tantas y tantas las que desde hace casi cuatro años me acompañan, motivan e inspiran día a día con su simpatía y creatividad! Así que la parte de las nominaciones me la voy a saltar, dejando en libertad a todas aquellas que se sientan identificadas con el objetivo del premio y tengan ganas de expresar su propio concepto de la amistad, para que se lo lleven a su blog con absoluta confianza...

Y a propósito, la propia Lídia (con quien coincidimos 100% en lo de no imponer reglas a nadie y que "cada quien vaya a su aire", como a ella le gusta decir) dejó a disposición de sus nominadas -entre las que tengo el honor de contarme- un premio más, que por su originalidad me pareció interesante y divertido recoger también, porque además viene muy a cuento con la tónica de este post: se trata del premio Metamorfosis.

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El mismo consiste en completar, como en un juego, varias preguntas estilo "Si fuera..." Así que vamos por las respuestas:

SI FUERA...


  • un animal: albatros  
  • un libro: "Antigua vida mía" (Marcela Serrano)
  • un coche: Land Rover Discovery
  • una película: "Las Nieblas de Avalon"
  • un árbol: bambú japonés 
  • una canción: "Imagine" (John Lennon) 
  • una comida: helado de chocolate (supongo que vale como "comida"...)
  • una bebida: jugo de ananá
  • una prenda de vestir: un vestido de gasa blanco, largo
  • un cuadro: "Las dos Fridas" (Frida Kahlo)
  • un edificio: la torre Eiffel
¿A que estuvo divertido? Y con esto me despido por hoy, esperando reencontrarlas muy prontito... ¡Bendiciones para todas!


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junio 20, 2014

Cuadro con textura


Me rindo: debo tener unos cuantos planetas contrarios transitando por mi signo zodiacal, porque estas últimas semanas todos los planes que hice se han trastocado por una u otra razón... 

Esta vez le tocó el turno a mi vieja y fiel PC, que tras un malhadado accidente doméstico terminó en terapia intensiva (diagnóstico reservado: la reparación cuesta la friolera de doscientos cincuenta dólares!!!) Así que como dicen en radio y televisión, "estamos trasmitiendo con equipos de emergencia" -léase laptop prestada por la otra mitad del equipo-, y encima llegando tarde al Finde Frugal, así que desde ya sepan disculpar cualquier involuntario error producto del apuro.

En fin, vamos a lo que nos interesa: ¿les ha pasado de encontrarse por ahí una linda lámina como para hacer un cuadro, pero al enmarcarla hallan que se ve demasiado sosa? A mí sí: hace un tiempo compré un hermoso papel de regalo con motivos florales y arabescos en tonos tierra (costó medio dólar, por si a alguien le interesa) que me pareció perfecto para enmarcar y colocar en el comedor. Pero resultó que detrás del vidrio y demás, la lámina quedaba un poco "perdida" y no lucía ni por asomo como yo me la había imaginado... 

Así que se me ocurrio darle un poco de textura y brillo, a fin de poder exhibirla como si se tratase de una pintura. Y cuando pensamos en la palabra "textura", lo primero que se nos viene a la cabeza es... ¡arpillera, claro!


Lo que hice fue simplemente cortar un rectángulo de arpillera un poco más grande que la lámina, pincelarla con abundante cola vinílica y apoyar suavemente la lámina, alisando bien desde el centro hacia afuera para que no quedaran arrugas (como cuando hacemos découpage). Luego la cubrí con film de cocina, y por encima le fui pasando muy suavemente primero un rodillo de espuma y luego directamente un palote de amasar en diversas direcciones; el objetivo es que el papel humedecido con la cola vinílica vaya "hundiéndose" en la trama de la arpillera y de ese modo adquiera el aspecto irregular de ésta. Luego, sin quitar el film protector, prensé con una pila de libros pesados y dejé secar hasta el otro día; una vez completamente seca la lámina, le apliqué una capa de barniz acrílico brillante para proteger y resaltar la textura... y esto fue lo que obtuve:


En un principio había pensado montarla en un bastidor sencillo, como los que usan los pintores -no olviden que tengo un artista plástico en casa, de lienzos y bastidores algo he oído...- pero me gustó tanto el nuevo look de la estampa florida, que decidí premiarla con un marco antiguo patinado (¿me creen si les cuento que tengo en el garage dos cajones atiborrados de estos marcos, esperando una "cura de rejuvenecimiento"?). El trabajo que hice en el marco es exactamente el mismo que usé para la cubiertera del post anterior: una mano de gesso, dos de látex blanco y la pátina con grafito en polvo y barniz acrílico, que cuanto más la uso más me fascina! 


Como la lámina se me quedaba un poco pequeña para el marco elegido, inventé un falso passe-partout con un recuadro de cartón común (el fondo de una caja de bananas) pegado con cola vinílica sobre un trozo de lienzo blanco y posteriormente endurecido con una mano espesa de gesso blanco...

Falso passe-partout del derecho y del revés

Y así quedó finalmente mi cuadro, rebosante de texturas por donde se lo mire:


Y como es un trabajo rápido, fácil y económico, tiene la entrada garantizada a la fiesta de Marce... Allá me voy con él, a ver con qué me sorprende el resto de la banda frugalera!


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junio 18, 2014

Antojo estilo Pottery Barn


"Pottery Barn" -para las que no la conozcan- es una famosa cadena de tiendas norteamericana especializada en muebles, blanquería y accesorios para el hogar. Aunque sus artículos son nuevos y fabricados en serie, muchos de ellos imitan el estilo de los auténticos objetos antiguos tan buscados hoy día por quienes gustan de la decoración vintage, provenzal o Shabby Chic; de ahí que sus llamativos catálogos, ambientaciones y videos demostrativos a menudo sirven a su vez de inspiración para crear nuestros propios elementos decorativos (desde luego, por sumas muy inferiores a los precios de la exclusiva firma!)

Eso fue lo que pasó con la joyita que encontré hace algún tiempo en el estupendo blog de Jaime Costiglio, "That´s my letter" (Jaime -a pesar de que su nombre pudiera llevarnos a equívoco a las hispanoparlantes- es una joven y atractiva mamá de tres chicos que reside en NY, y su blog contiene interesantísimas ideas y tutoriales DIY). Aunque ella optó por cambiarle totalmente el look y transformarlo en un organizador para lápices y útiles escolares, yo quedé irremediablemente prendada de la versión original...¡Fue amor a primera vista!


No tengo idea de cuánto costaría esta preciosa cubiertera, porque cuando fui a buscarla en la página web de la tienda, me encontré con que ya no tenían ese artículo en el listado (detalle sin importancia, al fin y al cabo: seguramente un Pottery Barn original, con sus correspondientes gastos de envío, no hubiese estado al alcance de mi billetera de todos modos!) Lo cierto es que después de leer las detalladas instrucciones de Jaime, me convencí de que yo también podría simplemente construir la mía... así que dejé la idea en mi tablero de proyectos pendientes en Pinterest, a la espera de contar con los materiales necesarios para hacerlo.

Y la oportunidad se presentó hace un par de semanas, un día que regresando del supermercado, encontré en una esquina un montón de basura que alguien al parecer había tirado tras una limpieza general. Distinguí varios objetos interesantes que rescatar, entre ellos dos pequeños cajones de mueble desarmados, con el frente de compensado fenólico (como es habitual en los muebles de fabricación brasileña) pero los laterales y fondo en una madera bastante decente; así que allá marché alegremente con los dos cajoncitos -además de otras cosillas cuyo inventario detallado excede el contenido de este post-, dispuesta a convertirlos en mi soñada cubiertera rústica.


No fue un proyecto rápido; los inconvenientes de los últimos tiempos -sobre los cuales les contaba en mi anterior entrada- hicieron que fuera dedicándole únicamente ratos perdidos, cuando mi estado de salud y de ánimo me lo permitían. Pero básicamente lo que hice fue seguir al pie de la letra el tutorial de Jaime en cuanto al corte y ensamblado de las piezas, con la ayuda de mi ya incondicional amiga la sierra caladora...


En un principio mi intención era decorarla -a semejanza del original- con alguna leyenda en francés, usando cualquiera de las técnicas de transfer que he empleado en otros proyectos; sin embargo, a medio camino cambié de opinión, y en lugar de la simplicidad French Country me decidí esta vez por algo más elaborado, que se adaptara indistintamente a mi cocina con aires campestres o bien al comedor, un poco más "barroco". Para ello volví a uno de mis primeros amores: los apliques de yeso vaciado en moldes de repostería (que ya utilicé en el espejo victoriano y el cristalero Luis XV), más una de las ya conocidas rosas de CDs reciclados que aprendí a hacer hace más de tres años y aún guardaba en mi caja de abalorios... 


Una vez seco el pegamento de los apliques, di a toda la pieza una mano de gesso y dos de látex blanco; a continuación preparé una pátina color peltre utilizando una mezcla de grafito en polvo (sí, el mismo que se usa para desatascar cerraduras) con una pizca de barniz acrílico, la cual apliqué sobre las molduras con un pincel de cerdas duras, retirando el exceso de inmediato con un paño apenas húmedo [sé que en general se utilizan pátinas a la cera o cera de color oscuro para lograr este efecto, pero como mi lema es usar siempre lo que tengo a la mano y hoy por hoy no disponía de ninguna de las anteriores, recordé el truco del grafito en polvo que leí en una vieja revista UTILISIMA y la verdad, me encantó el resultado!]


A esta altura debo ser honesta y confesar que hasta la fecha, mis cubiertos se guardaban en un cajón de la alacena, dentro de este feúcho contenedor plástico:


Ahora, sin embargo, lucen orgullosamente a la vista gracias a su nueva y elegante cubiertera... Un cambio notorio, ¿no es cierto?

 
 
 

Antes de irme, quiero agradecer con profunda emoción las palabras de aliento y votos de mejoría que tantas amigas hicieron llegar para mí y mi hermana, a raíz de lo que les contaba en el post anterior. Es enormemente reconfortante, en especial cuando nos toca atravesar momentos de incertidumbre o desánimo, recibir esas auténticas oleadas de energía positiva provenientes de personas quizá lejanas en el mapa, pero definitivamente muy cercanas en el afecto... ¡Gracias de corazón por vuestro cariño y solidaridad!


Y con esto me despido hasta el viernes, cuando nos volvamos a encontrar seguramente en lo de Marce para otro "Finde Frugal". Hasta entonces, y bendiciones mil...


Participando en: 
"Share Your Cup Thursday" de Have a Daily Cup of Mrs. Olson 
"A return to loveliness" de A Delightsome Life
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junio 13, 2014

La botica natural: combatiendo la hipertensión arterial

¡Hola de nuevo, mis amigas! No se imaginan cuánto extrañaba estos encuentros... Es que mi ausencia de las últimas semanas no se ha debido a falta de ganas, sino que ha obedecido mayormente a un padecimiento bastante común por esta época: la hipertensión arterial (conocida familiarmente como "presión alta").

La hipertensión obedece generalmente a distintos factores -entre otros la herencia, la dieta inadecuada, el sedentarismo y el estrés- y aunque a menudo no presenta síntomas, en mi caso viene acompañada de malestares físicos por momentos invalidantes -persistentes dolores de cabeza, sobre todo en las sienes y la nuca; sensación de vértigo o variaciones en la visión; desgana general y una notoria reducción en la capacidad de concentración-. Pero por si esto fuera poco, un par de circunstancias ajenas a mi voluntad han venido a agravar el problema en los últimos días: por un lado las bajas temperaturas que nos están castigando sin piedad -naturales en esta época del año, pero que se sienten más cuanto mayores nos vamos poniendo-, y por otro lado algunos imprevistos familiares que me han sumido en un inevitable estado de ansiedad y nerviosismo (mi hermana sufrió un accidente de tránsito, y aunque afortunadamente no presenta riesgo de vida, resultó con tres fracturas bastante delicadas -en una pierna y ambas muñecas- así como traumatismos de diversa entidad). Todo ello ha determinado que me sintiera con poca o ninguna energía para cualquier tipo de actividad no indispensable, por placentera que ésta pudiera ser (incluyendo trabajar en el taller o bloguear...) 

No es novedad para quienes me conocen que por instinto me resisto a recurrir a la medicina convencional, excepto en situaciones literalmente de vida o muerte; por lo que más allá de mis frecuentes sesiones de auto-Reiki que son mi preventivo genérico, siempre ando a la pesca de recetas caseras para tratar diversos malestares específicos. Y en este caso, quien acudió en mi ayuda fue una buena amiga -"bruja de ley" ella también- quien a principios de esta semana me recordó un par de métodos antiguos para lidiar con la temida hipertensión... ¿y saben algo? ¡Están funcionando! Hace ya un par de días que me siento mucho mejor, los dolores de cabeza han desaparecido y poco a poco empiezo a recobrar mi energía habitual ("lenta", pero inquebrantable en tareas de largo aliento). Por eso se me ocurrió compartir estas sencillas recetas con las chicas del Finde Frugal, en caso de que alguna pudiera también necesitarlas...

Receta número uno: ajo crudo


El ajo posee reconocidas propiedades como regulador de la tensión arterial, de tal manera que es eficaz tanto en los casos de hiper como de hipotensión (yo solía tomarlo hace años precisamente para prevenir los "bajones" de presión). En opinión de algunos, basta con machacarlo e incorporarlo a las comidas para que surta efecto como antihipertensivo; sin embargo, en mi experiencia personal he comprobado que su máxima eficacia se produce cuando es ingerido crudo y en ayunas, de modo que así lo hago yo: pelo un diente de ajo y lo trago entero (como si fuese una píldora) junto con medio vaso de agua tibia, que según dicen ayuda a que el penetrante aroma del ajo no persista en nuestro aliento...

Receta número dos: bananas


Uno de los principales elementos en el origen de la hipertensión es el exceso de Sodio (tanto en el propio cuerpo como en los alimentos que consumimos). Para neutralizar este exceso, es necesario contar en el organismo con cantidades suficientes de Potasio; y la estrella de los alimentos ricos en dicho mineral es precisamente una fruta que aquí, en la frontera con Brasil, se nos brinda en abundancia: la banana (plátano). La dosis recomendada por los entendidos para equilibrar el balance Sodio-Potasio es de tres bananas al día... así que a deleitarse sin culpas con esta fruta tan nutritiva y deliciosa!

ATENCIÓN: Las recetas que comparto en esta sección "La botica natural" son producto de conocimientos empíricos transmitidos de generación en generación y cuya utilidad he comprobado en forma personal; no obstante, quiero aclarar que NO SOY MÉDICO y tampoco poseo fundamentos científicos que avalen la eficacia de estos remedios caseros, por lo que de ningún modo los recomiendo como sustituto de los medicamentos farmacológicos para aquellas personas sometidas a tratamiento por patologías agudas o crónicas.

Y con esta modesta contribución vuelvo a darme presente en la fiesta de Marcela, esperando con ansias reencontrarme con esa cálida pandilla frugalera y todas las maravillas que crean con sus manos... Hasta muy prontito!

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