La buhardilla de Kassandra

Un santuario donde atesoro mis proyectos decorativos... y algunas otras pequeñas maravillas que enriquecen el Alma

febrero 25, 2011

Sólo para románticas...

Hace algún tiempo, navegando por la red, descubrí una auténtica joya: se trata del estudio personal de Sandy Foster en Catskills, New York, y constituye una verdadera obra de arte del reciclaje, ya que la propia Sandy restauró por completo con sus propias manos una vieja cabaña que servía como refugio de caza -sin cocina, baño ni chimenea-, a fin de convertirla en su pequeño paraíso privado.


La cabaña antes
de la restauración

Para que las románticas incurables (como yo) se deleiten, les dejo el enlace a una sesión de fotos realizada por The New York Times, donde se aprecian algunos detalles de construcción y decoración. Sólo como muestra, aquí van un par de panorámicas interiores de esta maravilla, si les gusta y quieren ver más detalles, los invito a visitar el blog de Sandy,"My Shabby Streamside Studio", donde a menudo postea fotos exhibiendo los exquisitos detalles de ambientación francesa, victoriana y Shabby Chic con que día a día la engalana. ¿Acaso no es un sueño hecho realidad?




[Créditos de las fotos
Trevor Tondro 
for The New York Times]
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febrero 09, 2011

Redescubrir el placer de los sentidos

Llueve en la ciudad; tarde complicada para trabajar en el taller -que se encuentra en parte al aire libre-, pero en cambio ideal para empezar a contarles (mientras saboreo una taza de delicioso té de durazno) acerca de algunos libros muy especiales, que se han convertido en compañeros inseparables de mi aventura cotidiana. 

En primer lugar, debo rendir tributo a una fabulosa escritora cuya obra conocí de forma absolutamente "casual" hace años, y desde entonces hasta ahora se ha transformado en una especie de guía y consejera para el redescubrimiento de los pequeños placeres de la vida. Su nombre es Sarah Ban Breathnach, es norteamericana por nacimiento pero actualmente reside en la Inglaterra rural, más precisamente en lo que solía ser la capilla privada del ilustre Isaac Newton (y que ella restauró como su maravilloso hogar del alma), y tiene la increíble habilidad de encontrar fuentes de entusiasmo y alegría en las cosas más sencillas, desde una receta de cocina o de limpieza doméstica hasta un paseo por la playa y desde un poema o una película hasta una caja de sombreros antigua o un collar de finas perlas... 

Cierta tarde, mientras buscaba gangas literarias en la mesa de ofertas de una céntrica librería de Maldonado, descubrí un libro grueso -tiene más de 500 páginas- con un llamativo título: "El encanto cotidiano". Al dar un vistazo a la contratapa, me topé con frases como esta: "Concebido como compañero de ruta a lo largo de un año, "El encanto cotidiano" celebra la espiritualidad de los sentidos, mes a mes y estación a estación. La autora cree que las mujeres están dotadas de siete sentidos, no de cinco. Por lo tanto, además de redescubrir la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto, aprenderán a confiar en su intuición e incrementarán su capacidad de asombro y veneración. [...] Sarah Ban Breathnach estimula a las lectoras a descubrir qué las emociona, qué eleva su espíritu y las anima a complacerse en los regalos de la vida cotidiana que con frecuencia se pasan por alto. Los consejos, ideas y reflexiones de este libro contribuirán, sin duda, a que sus lectoras se enamoren de la vida".


Desde luego, ninguna mujer que se precie desoiría semejante invitación; así que me llevé el libro a casa por el irrisorio precio de ciento veinte pesos uruguayos (unos seis dólares norteamericanos); pero aún tardé algunas semanas en tomarme el tiempo necesario para comenzar su lectura. No obstante, cuando lo hice fue como entrar en un verdadero país de maravillas: se trata de una serie de lecturas cortas, ordenadas  para ser leídas de acuerdo a los meses del año, donde la autora transita por caminos tan disímiles como la literatura, el cine, la decoración, la moda, la cocina, la belleza, la magia práctica, la metafísica y muchas otras "artes femeninas" imposibles de enumerar, y lo hace con tal profundidad,  frescura, gracia y franqueza que de inmediato me sentí no solamente identificada con su estilo apasionado y optimista de encarar la vida, ¡sino de algún modo "empujada" a seguir su ejemplo! 

Si bien se dice que es un libro "estacional" y que está pensado para leerlo a lo largo de un año, del mismo modo que a ella le llevó casi tres escribirlo, a mí aún me sorprende con nuevos descubrimientos después de tres años leyéndolo una y otra vez. De su mano conocí varias de mis actuales pasiones, como el scrapbooking o el shabby chic; pero también me ayudó a desempolvar viejas aficiones como la magia y la repostería, a practicar hábitos muy enriquecedores para el Alma como el diario de agradecimientos, o a husmear en las vidas de personas  increíbles que vivieron siglos atrás, como la reina Leonor de Aquitania o el mismo sir Isaac Newton... El libro es, en suma, una invitación a redescubrir la propia sensualidad, que de hecho ella llama "esensualidad" (como resultado de unir las palabra esencia + sensual) y transformar cada día en una fuente de placer cotidiano; cada poema, receta, anécdota, te lleva de la mano a sentirte una mujer plena, sin importar el estado o condición en que te encuentres.

Intentaría describir con palabras todo lo que este libro ha representado en mi vida, y cuánto me aporta y enriquece todavía (¡aunque está casi lleno de subrayados y comentarios escritos al margen!), pero ya me extendí demasiado, así que sólo les dejo pendiente la invitación para descubrir "El encanto cotidiano" y vivir UN AÑO DE ESPLENDOR Y SENCILLEZ (sigue de oferta en muchas librerías de Montevideo, lo sé porque he comprado un par para regalar a mis amigas). Ah, y prometo de vez en cuando transcribir algunos párrafos a modo de "aperitivo"...

PD: Como hay muchas referencias a las estaciones del año, para las lectoras del Hemisferio Sur sugiero hacer caso al consejo que da la editora en las primeras páginas y buscar las correspondencias de los meses relativos a cada estación (yo lo hice y me dio muy buen resultado salvo Diciembre, que por tratarse casi exclusivamente de la Navidad, no tiene sentido leerlo en junio!)
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febrero 07, 2011

Una segunda oportunidad

Uno de mis propósitos de Año Nuevo al empezar este 2011, fue combatir al desorden en todos los frentes (tarea harto compleja para una "desordenada crónica" como quien escribe); y con ese propósito, las últimas dos semanas de enero me dediqué a organizar los placares y cómodas, que ya no podían ni cerrarse de tanta ropa que albergaban... Sí, sé lo que estarán pensando: ¿UNA QUINCENA ENTERA para una tarea que podría hacerse en una tarde? Bueno, ¡es que no es fácil encontrar tiempo y energía para semejante desafío entre pañales, mamaderas y un pequeño explorador que revolotea alrededor, tirando abajo las pilas de prendas recién dobladas y mezclando alegremente lo que habíamos clasificado "para coser" con lo etiquetado "para donar"!

En fin, el caso es que después de varios intentos fallidos y unos cuantos días de caos en el dormitorio, mi guardarropa se redujo drásticamente a lo que REALMENTE USO, con lo que las puertas de mi ropero finalmente se reencontraron entre sí. Pero antes de cerrar los ojos a la nostalgia y empacar todo lo descartado en una gran bolsa con destino a alguna obra de caridad, mi indomable espíritu de recicladora decidió dar una última mirada: allí estaban las blusas de seda laminada de fines de los ochenta y las de etérea gasa de los noventa, el mini-vestido de brocato que me puse solamente una vez para una boda, aquella bonita tela de algodón con flores lilas que me regalaron para hacerme un camisón y que jamás usé -porque en esa época sólo dormía con camisolines de seda-, la pollera de broderie blanco estilo campesino que no ve la luz desde hace siglos, dos vestidos de fiesta imposibles de aggiornar y varias otras antiguallas por el estilo...

Entonces tuve una sorprendente inspiración: ¿por qué no renovar todos esos hermosos géneros (algunos totalmente imposibles de encontrar en la actualidad) en una serie de coquetos almohadones muy shabby chic? Sólo sería cuestión de desarmar las prendas, aprovechar al máximo cada trozo de tela cortada y combinar los retazos con ingenio y buen gusto, enriqueciéndolos con algún adorno como flores, botones, puntillas o cintas, tal como hacían las damas de la campiña inglesa o de la Provenza francesa en siglos pasados...

De inmediato puse manos a la obra, primero buscando ideas en la web y a continuación bosquejando mis propios diseños; ahora estoy en el proceso de hacer trabajar la tijera (la idea es ver si antes que acabe la semana tengo ya algún almohadón pronto para mostrarles; pero recuerden que al mismo tiempo estoy restaurando los marcos antiguos y las lámparas de bronce, sin mencionar las labores de la casa y el tiempo que me insume atender al bebé, así que les pido un poco de paciencia).

Por ahora y a modo de adelanto, dejo algunas fotos de las telas que rescaté del olvido; con algo de imaginación tal vez ya puedan ir figurándose el resultado.

La vieja falda de broderie,
el proyecto de camisón
y un retazo de creppe georgette...
Camisas de seda laminada
(bien "ochentosas" ¿verdad?)
Texturas en blanco y verde seco
¿Recuerdan cuando las blusas
se prendían en la espalda?
Detalles primorosos
Resabios de fiestas pasadas...
...¿no vale la pena remozarlos?

Un plus: esta puntilla de hilo de algodón que tejí al crochet mucho tiempo atrás (era para adornar una toalla) y que hace poco encontré archivada en el fondo del armario... ¡lista para una segunda oportunidad!
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febrero 06, 2011

Soñando la casa junto al mar



Esta preciosidad es el apartamento de Cindy, de "My romantic home", en Campbell, California... ¡¡¡Me encantó como inspiración para ambientar mi futura casa de playa!!! (aunque mi compañero opina que son DEMASIADOS OBJETOS JUNTOS y que de seguro él acabaría chocándose con algo y rompiéndolo... pero ¿qué saben los hombres de estas cosas?)
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febrero 04, 2011

Mis hallazgos de esta semana

Esta ha sido una semana verdaderamente productiva en cuanto a descubrir pequeños "tesoros": mis habituales excursiones por las ferias vecinales me permitieron adquirir por muy poco dinero unas cuantas piezas interesantes, cuya puesta a punto de seguro me tendrá ocupada por algún tiempo. Se trata de tres pies de lámpara tipo velador en bronce labrado, dos espejos de mano en lo que parece ser peltre pintado de dorado -lo sabré con certeza recién después de que la lija haga su trabajo-, y unos marcos antiguos en bastante buen estado (uno de ellos tiene pequeños faltantes en las molduras, por lo que su restauración será un poco más ardua); a ello debo sumarle una estupenda lámpara de mesa de bronce macizo que rescaté del desván de mis padres, totalmente cubierta de verdín pero con un gran potencial para ser recuperada. Aún no decido qué hacer con cada uno de ellos, ya que si bien el estilo Shabby Chic puro aconsejaría pintarlas totalmente de blanco, en lo personal me encanta el sobrio esplendor del bronce bien pulido, tal vez realzado con una pátina que resalte sus figuras y un barniz que lo proteja de la oxidación...

Aquí están las fotos de las piezas tal cual llegaron a mi taller; una vez realizado el reciclaje, prometo mostrar el "antes y después" para que me ayuden a evaluar la calidad del trabajo.

Pie de velador de unos 10 cm de alto

Similar al anterior, pero de 15 cm 
(venía cubierto parcialmente 
con una pintura dorada)
Pie de bronce labrado de 13 cm de alto
Espejos de mano de metal (será 
peltre cubierto con pintura dorada?)
Marco antiguo con algunas partes a restaurar
Detalle de la moldura faltante
Otro marco antiguo, este en muy buen estado
Detalle de la moldura
Portarretratos antiguo, esquineros 
con aplicaciones de hoja de oro
Magnífico pie de lámpara en bronce 
macizo labrado (pesa 1.5 kg!)

Pero sin dudas, la estrella de la semana la encontré en una casa de remates: una maravillosa cómoda de roble estilo francés en impecable estado, pintada de blanco y con todos sus herrajes originales; una verdadera ganga, que con mucho amor y algo de pintura pronto volverá a lucir el esplendor de antaño.

Detalle de tallas laterales
Detalle de talla en la parte inferior

Al parecer me espera bastante trabajo los próximos días, hasta dejar estas bellezas en condiciones de ser expuestas para la venta... Es hora de poner manos a la obra.
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febrero 03, 2011

Tras los pasos de Rachel


¡Bienvenidas a mi paraíso privado! Estoy feliz y emocionada de poder compartir con ustedes esta actividad que realmente me apasiona, así como de mostrarles poco a poco esos pequeños tesoros que voy descubriendo en subastas, mercadillos y ferias vecinales (y hasta en el contenedor de la basura!!!) y que con algo de trabajo, paciencia y muuuucho amor se transforman en verdaderas joyas que enriquecen y engalanan nuestros hogares.

Pero no podría comenzar sin antes mencionar a la mujer que ha sido mi gran fuente de inspiración, no sólo respecto al diseño de interiores, sino también a la forma de encarar la vida, la familia y la profesión: Rachel Ashwell, quien hace más de veinte años creó el estilo shabby chic y lo convirtió en una marca registrada, enseñándonos a rescatar la nobleza de los objetos antiguos y a desterrar el perfeccionismo -ese veneno que amarga la vida cotidiana de tantas de nosotras- para aprender a apreciar la encantadora calidez de un entorno "bellamente imperfecto"... 

Esta mujer increíble, que ha sabido desarrollar su empresa al mismo tiempo que criaba sola a sus hijos, que ha logrado expandirla a nivel internacional e incluso hacerla renacer de las cenizas tras la crisis económica que amenazó con su desaparición, constituye un ejemplo invalorable de que TODAS PODEMOS, con las herramientas que tenemos a mano, construirnos el futuro que siempre hemos deseado en nuestro corazón (más allá de las expectativas que OTROS han puesto en lo que DEBERÍAMOS SER!!!)Y por si eso fuera poco, nos ha regalado un estilo de decoración exquisito, fresco, femenino y acogedor, una especie de "escenografía de historia romántica" con reminiscencias de las novelas de Jane Austen, que nos hace soñar a todas con ser princesas por un día...

Las invito pues a conocer a Rachel en su página web http://www.shabbychic.com, y especialmente a visitar su blog en
http://rachelashwellshabbychic.blogspot.com (están en inglés, pero aún para quienes no manejan el idioma, las estupendas fotografías hablan por sí mismas!!!) Y para las que nunca oyeron hablar de su estilo, les dejo a modo de muestra las siguientes imágenes, tomadas de dicha página -todos los copyrights son propiedad de Shabby Chic Brands-. ¡¡¡Espero las disfruten tanto como yo!!!
Rachel Ashwell,
el encanto de la simplicidad
   
 
 
 

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